Lagartos de monte

Qué verdes y bonitas son las ramas por las que corren a principios de primavera los lagartos.

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto un lagarto, pero más tiempo había pasado desde que no veía un lagarto de monte, seres especiales, especímenes con una capacidad, casi heroica, de camuflaje.

Y es que los lagartos me apasionan, incluso me apasionaban antes de saber que me apasionaban; me sentía identificada con esos pequeños animales, escurridizos y difíciles de encontrar.

Es maravilloso cuando los ves. Aparecen de repente, te miran un poco y después, a causa de su miedo y de sus ganas de libertad, se van. En principio, te dejas deslumbrar por su belleza, por sus colores, por su apariencia diferente al resto de animales y por su hiperactividad que les hace moverse con ese sigilo y habilidad, una hiperactividad que hace casi imposible seguir sus pasos. Finalmente, te ilusionas y te gustaría quedártelos o, más bien, que ellos eligieran quedarse. Pero es imposible que unos seres nómadas elijan quedarse en un solo lugar, cuando pueden disfrutar de todos los montes del mundo y seguir conociendo a más lagartijas, salamandras, tritones y lagartos que tengan sus mismos colores y su misma habilidad.

¿Cómo vas a obligar a un lagarto de monte a conformarse con una pequeña caja donde vivir? Yo nunca lo haría, yo apuesto por la libertad de los lagartos porque gracias a sus espectaculares carreras los campos son aún más mágicos.

Ese día, un día cualquiera, de un año cualquiera, levanté una pequeña chapa en el monte y sin esperarlo, de repente, salió un gran lagarto, atrevido y valiente; tan valiente que se atrevió a quedarse en frente de mí, conocerme y mirarme como pocos animales antes lo habían hecho. Pero cuando esperaba que ese lagarto de monte se quedara a mi lado, él se dejó guiar por su instinto y salió corriendo, dejando tras él un aura de tranquilidad y armonía.

Apareció de repente y se fue sin esperar. Pero quién sabe, tal vez vuelva a ver a ese lagarto de monte o quizá no, pero lo que sí sé es que hay que dejar que la vida fluya, que la naturaleza siga su curso, que cada uno camine por su propio sendero y que cada quien elija el sitio donde desea estar, más, cuando a lagartos de monte se refiere.

Me encantáis lagartos de monte, ojala hubiera más seres como vosotros, seres con una mezcla de valentía y de miedo, seres capaces de seguir su instinto más primigenio sin importar lo que el resto de animales piensen.

El dibujo está hecho por mí, es de hace un poco en el monte; ya que escribía sobre lagartos de monte creía justo sacrificar un poco de mi tiempo en ir al monte a dibujar. A mí, personalmente, me gusta el dibujo, teniendo en cuenta que hace más de un año que no me pongo a dibujar en condiciones...está bien :)

Por otro lado, quiero agradecer a todos los que dedican un minutito de su tiempo en entrar y leerme, no sé quiénes sois pero me encanta escribir y que los que si me dicen que me leen, me digan lo mucho que les apasiona conocerme más a través de mis textos. Es una pena que webnode no cuente con la opción de comentar o que yo no tenga tiempo para pasarme a otro tipo de página donde si se pueda comentar. Pero bueno, de momento está bien así y estaré encanta de recibir mensajes en los que me contéis que os parecen las divagaciones de mi cerebro. Muchas gracias desde mi pequeño mundo :)